
El recorrido de la exposición empieza en el salón de nuestra casa.

Aunque sólo uno de cada seis habitantes del Planeta vivamos aquí, tenemos la sensación de que ‘lo normal’ es nuestra forma de vida, y que ‘los demás’ viven muy lejos, en ‘otro Planeta’. O, quizás,… sólo dentro de la televisión, donde el drama del hambre se disipa tras un anuncio de perfumes.

El mobiliario y los objetos tienen una coloración blanquecina que los uniformiza de manera casi espectral.

En este universo monocromático, SÓLO ALGUNOS OBJETOS TIENEN COLOR -un filete de carne, una chaqueta de algodón, un teléfono móvil y un juguete de plástico– de los que salen RASTROS que atraviesan las paredes del Mundo ‘Feliz’ y nos conducen hacia el Mundo Real.
Allí conoceremos el largo viaje que realizan estos productos hasta llegar a nuestras manos, dejando a su paso un rastro de daños y beneficios.
Descarga los carteles del Mundo Feliz en formato PDF